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Para poder comprender y hacer una buena interpretación de este informe comenzaremos haciendo una pequeña descripción sobre el útero.
El útero está constituido por dos partes: el cuerpo y el cuello o cérvix. La mayoría de los cánceres que afectan al cuerpo uterino se desarrollan en el endometrio, membrana que recubre al útero.
Este cáncer puede ser primario cuando se origina en las trompas, o secundario cuando es el resultado de un cáncer en los órganos adyacentes.
Ambos cánceres son difíciles de detectar en su fase inicial. A diferencia de lo que sucede con los cánceres de cérvix o de endometrio, la prueba de Papanicolaou no detecta el sarcoma uterino (nombre del cáncer más frecuente de útero) ni el cáncer de las trompas, y generalmente éstos no presentan ningún síntoma inicial. Pero, a medida que los cánceres avanzan, puede haber sangrado o secreción vaginal anormal. Otros síntomas son presión o dolor en la región pélvica e hinchazón del abdomen.
Los exámenes de la cavidad pélvica por medio del ultrasonido (ondas de alta frecuencia que generan imágenes de las estructuras internas del cuerpo) y de la resonancia magnética pueden detectar pequeñas masas en la pared del útero o en las trompas de Falopio. Para lograr un diagnóstico definitivo se requiere una biopsia. Si se confirma que hay cáncer, deberán hacerse más estudios para identificar el tipo de cáncer, pues esto determinará el tratamiento .
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Las causas precisas del cáncer de útero o de las trompas son desconocidas, pero se cree que factores hormonales juegan un papel importante. Por ejemplo, en estudios epidemiológicos las estadísticas revelan un marcado aumento en la incidencia del cáncer de útero en mujeres que nunca tuvieron hijos, o que tuvieron una menarquía (primer periodo menstrual) tardía y una menopausia prematura. Ambos tipos de cáncer son más frecuentes en los primeros años después de la menopausia.
Puede no presentar síntomas en las fases iniciales, o que se los ignore por ser muy leves. Si se presentan estos son:
-Sangrado de secreción vaginal anormal.
-Presión o dolor en la pelvis.
-Hinchazón del abdomen.
Todas las mujeres deben hacerse regularmente exámenes ginecológicos. Ante cualquier sangrado o secreción anormal, hinchazón del abdomen o dolor en la región pélvica, debe consultarse al doctor inmediatamente.
El diagnóstico se inicia con un examen pélvico. También debe realizarse un Papanicolaou una vez por año. Aunque éste no detecte éstos cánceres, con él puede descartarse la posibilidad de cáncer cervical o endometrial, dejando como posibilidad que el origen sea en las trompas de Falopio.
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Si los estudios ultrasónicos o de resonancia magnética muestran masas en las paredes del útero o en las trompas de Falopio, deberá efectuarse una laparotomía, procedimiento en el que se hace una pequeña incisión cerca del ombligo y por ella se inserta un dispositivo óptico que permite observar la cavidad pélvica, tomar muestras del tejido y poder dar un diagnóstico cierto.
Una vez confirmado el diagnóstico, la única posibilidad de actuar sobre ellos es la extirpación quirúrgica, acompañada de quimio o radioterapia.
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