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| Como influye el sueño en nuestras vidas |
El buen descanso es un factor muy importante dentro de nuestras vidas. Cuando dormimos nuestro cuerpo puede renovar la energía y asi con tinuar con una nueva jornada.
Durante los últimos cien años las horas de sueño se han reducido al menos un 20 %, es decir, casi dos horas diarias, cientificos especializados en el tema derivan en que este hecho se debe al estrés motivado por el nuevo ritmo de vida.
El sueño es un estado de pérdida de la consciencia del cual, el individuo puede salir por una estimulación sensorial externa. De igual forma, la aparición del sueño, que se produce por una desconexión del sistema activador reticular con el resto del cerebro, se ve favorecida por las posturas cómodas y la ausencia de estímulos externos sensoriales.
No se sabe la función exacta del sueño. Todos tienen opiniones distintas acerca de porque dormimos. Hay algunos científicos creen que su función no es biológica y lo consideran un hábito. Todavía se desconoce el mecanismo preciso mediante el que se pierde la conciencia y se inicia el sueño. Lo que sí ha comprobado la ciencia es que el sueño es un complejo proceso regulado por el cerebro y que obedece a un reloj biológico con un ciclo de veinticuatro horas.
Nosotros dormimos para reponer las sustancias químicas del cerebro y para que el cuerpo descanse. Algunos investigadores creen que el cerebro organiza y almacena recuerdos durante el sueño. No dormir lo suficiente puede afectar su funcionamiento durante el día, su equilibrio hormonal, su apetito y su sistema inmunológico.
Las horas que cada uno necesita dormir dependen de cada caso particular. Entre muchos otros factores, influye desde la edad hasta los genes. Aunque se desconoce con exactitud qué exigencia de sueño tiene el organismo, los límites oscilan entre las 5 o 6 horas y las 9 o 10 horas. |  |
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No todas las personas requieren la misma cantidad de horas para lograr un sueño reparador, influyen las características físicas y mentales de cada individuo, así como la edad. A medida que se envejece es menor el tiempo que se emplea en dormir.
Más adelante, al sueño se le dedica cada vez menos tiempo. Los jóvenes atareados en sus estudios y su recreación amplían sus horarios de actividades y disminuyen sus horas de descanso. Luego las responsabilidades del trabajo, el hogar, las relaciones sociales, la educación de los hijos, incrementan en la etapa adulta los desvelos. En la vejez las personas cambian sus deberes, sus hábitos y sus horarios, lo que repercute en su descanso nocturno.
De modo general las necesidades son:
* Lactantes: de 11 a 12 horas.
* Un niño, de 9 a 10 horas.
* Un adolescente, de 8 a 9 horas.
* Un adulto, de 7 a 8 horas.
* Las personas mayores de setenta años, de 5 a 6 horas.
Un sueño reparador es aquel que consigue eliminar el cansancio acumulado durante el día y regenera nuestro organismo. Pero para ello es necesario dormir el tiempo necesario y de la manera adecuada. Cuando no duermes correctamente se refleja en tus ojos que parecen pesados, opacos, y con ojeras. Pero la falta de sueño no afecta sólo al aspecto también a tus condiciones físicas; tendrás una sensación de desgana y cansancio permanente y te costará cada vez más realizar las tareas diarias.
Un sueño reparador devolverá a los ojos el brillo natural y eliminará las ojeras. Además “cargará la batería” del cerebro. En muchas ocasiones, cuando llega la hora de dormir, se puede estar tan cansado que no es posible conciliar el sueño. Estudios científicos demuestran que el sueño no es completamente reparador si se llevan a la cama las tensiones acumuladas durante el día.
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Mediante estudios de laboratorio se ha comprobado que los individuos privados de sueño exhiben dificultades para realizar operaciones matemáticas respecto a sujetos que habían descansado. El entorpecimiento de la capacidad está ligado a disminución en el metabolismo cerebral (procesamiento de los elementos que nutren el cerebro especialmente azúcar, analizado mediante técnicas sofisticadas de resonancia magnética).
Además, del mayor tiempo de reacción y la falta de concentración, la falta de sueño no sólo repercuten sobre el rendimiento intelectual o el trabajo, puede poner en peligro la vida de los que conducen, casi la mitad de los accidentes de tráfico se relacionan con el cansancio y falta de sueño.
La falta de sueño también se ha relacionado con los problemas emocionales, como los sentimientos de tristeza y depresión. Además, el sueño nos ayuda a mantenernos sanos, al ralentizar lo suficiente nuestros sistemas corporales como para que podamos "recargar baterías" después de las actividades cotidianas.
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Otro reciente estudio señala que dormir poco aumenta las probabilidades de volverse obeso. Los humanos queman menos calorías cuando duermen, de manera que puede sonar contradictorio que más sueño evita el aumento de peso. Sin embargo, se descubrió que las personas que duermen cuatro horas o menos de noche son 73% más propensas a la obesidad, tal vez debido a los efectos de las hormonas del apetito.
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