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Bailar hasta finalizar la música, me lleva a donde no te encuentro, me arrastra donde no te puedo ver para acabar llorando en alguna silla vieja. Porque elegí no tenerte, porque escogí olvidarte es que hoy me atrevo a escribir… Ya sin ti, percibo otra vez el aura, enviciado de ilusiones y colmado de mariposas blancas, aquellas que sentía cuando el mirarte a los ojos era el aire que llenaba mis pulmones. Ha pasado un tiempo en mi calendario, sus hojas han volado y yo no intento rescatarlas. A esta altura ya sabrás tu respuesta, si aún sigues consultando a tu almohada, que te percibe entre las sábanas, dibujando mi silueta, serán ellas las que te dirán cuán importante han sido estos años y cómo intentarás vivir sin mi espacio, sin mis horas tratando de olvidar el silencio, la voz que lleva la cruz de tus pensamientos. Dejo escurrir entre mis dedos lo que en mi mente se presenta, como un libro viejo vuelvo a recorrer sus páginas, pienso en lo que fue y en lo que no sucedió, intento encontrar respuestas pero su tinta está muy gastada solo puedo llorar, culparme por haber amado de más, por intentar disfrazar el tiempo de bellos colores que solo en mi alma existían. Respirando en mi sillón, respuestas nuevas vuelvo a encontrar, sonrisas del pasado se dibujan en el transitar de aquella historia lejana que en las paredes de esta habitación supe escribir. Y armando piezas de este imaginable rompecabezas, hallé las fichas que me ataban a tu pasado, para regresarlas a su sitio y descubrir aquel rostro en el espejo que el poder de las lágrimas supo borrar.
Gisela, Santa fe - Argentina