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Lentes de contacto
Cómo actuan las lentes de contacto: La córnea está en contacto con el medio ambiente, protegida por los párpados y por las lágrimas que la cubren, lubrifican, y protegen químicamente. La lente de contacto flota sobre esta capa de lágrima permitiendo que esta circule entre la lente y la córnea permitiéndole la respiración (intercambio de oxígeno con el aire). Para adaptar una lente de contacto es necesario conocer perfectamente la curvatura de la córnea y la ametropía del ojo. La curvatura y potencia de la córnea se determina mediante aparatos especialmente diseñados para ello. Con los datos anteriores la lente se fabrica en el laboratorio dándole la curvatura y potencia necesarias.
Ventajas de las lentes de contacto: Al colocar una lente perfectamente esférica sobre una córnea irregular (astigmática o con deformaciones como en el caso del queratocono), la lágrima que se intercala entre la lente y la córnea corrige estas irregularidades. Esto ocurre principalmente con lentes de contacto rígidas aunque también en cierta medida, cuando las deformaciones corneales son muy pequeñas, con las lentes hidrofílicas (blandas). Cuando la córnea es irregular entre esta y la lente de contacto está la lágrima que viene a "regularizar" la superficie corneal.El resultado final es una lente cuya superficie anterior es la cara anterior de la lente de contacto, la superficie posterior es la cara posterior de la córnea, formada por tres elementos distintos que son la lente, la lágrima y la córnea. Al haber neutralizado la irregularidad corneal, se ha neutralizado igualmente el astigmatismo. Al contrario de lo que sucedía con las lentes montadas en gafas, este tipo de corrección óptica no produce magnificación de la imagen ya que la lente está pegada al ojo.Por este motivo, es un tipo de compensación ideal para sujetos con diferencias de graduación elevadas entre ambos ojos. Cuando esta diferencia es mayor de 3 dioptrías aproximadamente la compensación óptica con gafas produce una diferencia apreciable en el tamaño de las imágenes, lo que imposibilita la fusión sensorial de las mismas y con ello se impide la visión binocular. Finalmente, ya que la lente se desplaza con el ojo, la corrección óptica es la óptima, independientemente de la posición de la mirada. Se evitan así todo tipo de aberraciones.
Limitaciones y contraindicaciones de las lentes de contacto: Existen limitaciones y contraindicaciones en su uso, y en ocasiones ellas mismas producen trastornos que no se presentaban con el uso de las gafas. Los gafas no tienen limitación de uso en cuanto a horario se refiere, pero sin embargo, las lentes de contacto pueden causar problemas de intolerancia e incluso infecciones si no se limpian y esterilizan debidamente y si no se restringe su uso un número determinado de horas. Las lentes de contacto deben retirarse diariamente por la noche para permitir que la córnea se oxigene en forma adecuada, ya que de lo contrario puede dañarse. Por ello, con excepción de las de uso prolongado, no es prudente dormir con ellas. Las condiciones de porte de las lentes empeoran severamente si el paciente se desenvuelve en un medio ambiente contaminado o con polvo en suspensión. Exciten por tanto gran cantidad de situaciones laborales que hacen desaconsejable su empleo. Algunas personas tienen intolerancia a las lentes de contacto.Hay unas cuantas que reaccionan a la presencia de la lente de contacto mediante una reacción de intolerancia. El lagrimeo, la hipersensibilidad a la luz, el malestar físico, dolor inclusive, impiden la utilización de éstas. Otras personas se muestran muy sensibles a la disminución de la oxigenación. Si bien en la mayoría de los casos las lentes son permeables al oxígeno, la respiración corneal se ve afectada por el uso de la lente. No es raro que el uso excesivo o incluso normal de lentes de contacto en estos sujetos ocasione ulceraciones sumamente dolorosas que pueden limitar o contraindicar su uso. En numerosas enfermedades de la córnea o de la conjuntiva el uso de lentes de contacto es imposible, ya que produce dolor, ocasiona graves molestias o agrava la enfermedad misma. En estos casos el uso de gafas es la única solución óptica al problema. Lo mismo sucede en sujetos portadores de lentes de contacto que sufren alguna infección ocular. En estos casos las lentes deberán retirarse hasta que ceda el problema infeccioso ya que, de lo contrario, éste puede agravarse y prolongarse. Por otro lado es necesaria suficiente motivación para que la persona acate los cuidados que las lentes de contacto necesitan y difícilmente tolerará las molestias iniciales propias a las lentes de contacto. Los niños pequeños o los ancianos pueden ser igualmente malos candidatos para el uso de lentes de contacto y difícilmente podrá manejarlas una persona torpe en sus movimientos.