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Sexo Tántrico
Viene de la milenaria India, se centra en la energía corporal y promete lograr relaciones sexuales distintas, más completas, de mejor calidad y, también más duraderas. No por nada los indios tienen la fama de buenos amantes y hoy la disciplina causa furor en varios países, como Inglaterra, donde el cantante Sting se declara un fiel seguidor. Es una sensación más global, porque aparte del orgasmo genital, sientes cómo la energía se desliza por tu cuerpo y se conecta con tu pareja. El interés hacía esta nueva técnica viene determinado, según los especialistas, por la "insatisfacción" en el apartado sexual que tienen muchas parejas e individuos. La rutina va agotando el interés y ven en estas técnicas una posible solución. Lo mismo para las disfunciones sexuales (anorgasmia, impotencia o eyaculación precoz).
Calidad, no cantidad
Los seguidores más puristas del sexo tántrico aseguran que con practicar el sexo una vez al mes es suficiente. De hecho se recomienda no practicar mucho sexo para acumular energía sexual.
El tantra es una disciplina llena de ritos. Una forma de hacerla un rito es rodear tus sesiones con tu pareja de objetos que llenan tus sentidos. Enciende velas blancas y perfumadas, coloca flores frescas y compra aceites para masajear a tu pareja. Busca música de relajación y apaga o desconecta cualquier aparato que pueda hacer ruido e interrumpirlos. Deja al pie de la cama frutas peladas y agua para los momentos de descanso. Deshazte de cojines, edredones o sábanas que puedan molestaros. Tíralos al suelo para aumentar el espacio donde moverse Lo más importante: Planeen con anticipación su encuentro, dense un espacio. Reserven por lo menos una o dos tardes completas al mes para ustedes dos, las velas la fruta, etc, son ayudas, más no son indispensables. Lo indispensable es estar presente, con total conciencia y vivir el momento como de ustedes dos y de nadie más.
En La mujer
El control de la vagina o yoni puede ser un arma de seducción femenina, pero la mayoría de las mujeres occidentales no lo sabe.
Toda mujer, no importa la edad, puede fortalecer y controlar sus músculos vaginales. Un ejercicio: Sentada o acostada, la mujer debe tomar conciencia de la región anal, respirar con calma y, después de un minuto, cuando la tenga interiorizada, contraer primero con suavidad el esfínter anal, y luego, apretando un poco más, contraer el segundo anillo muscular. Por último, debe contraer y atraer los dos esfínteres anales hacia el interior y hacia arriba en forma lenta y gradual.
Repetir el proceso cinco veces seguidas como mínimo. El ejercicio se puede realizar fuera del contacto sexual con un objeto cilíndrico apropiado. La duración debe ser de tres minutos y es importante la regularidad: una pequeña dosis diaria vale más que largas sesiones esporádicas.
En el hombre
Para el tantra, el orgasmo no es sinónimo de eyaculación y por eso el hombre "normal" se desconcierta cuando le dicen que al menos 90% de los hombres desconocen el orgasmo. Como la eyaculación y los segundos que la preceden son el clímax de su experiencia sexual, están convencidos de que eso es el orgasmo masculino.
La eyaculación aleja al hombre del orgasmo verdadero, del éxtasis sexual que lleva a niveles de conciencia superiores. Frena en seco la experiencia de la pareja y por eso si, como dicen, el 90% de las mujeres no llega al orgasmo, es porque el 85% de los hombres son eyaculadores precoces. La solución tántrica es prolongar la etapa última, la más intensa, inhibir el espasmo para permanecer indefinidamente en el punto límite, el que da acceso al "paraíso sexual cerebral". Ese es el verdadero orgasmo masculino. La experiencia de la pareja ya no está limitada ni es interrumpida por el desfallecimiento del hombre.